En el salón de clases, mientras se desarrolla el curso de lengua extranjera, no sólo influye lo que en ese momento imparte el profesor, sino también la cultura que proviene del hogar. Muchos creen que no interesan los hábitos y las costumbres que el estudiante adquiere en su familia, pero queramos o no, estos influyen -de algún modo u otro- en el comportamiento que el estudiante muestra a la hora de la clase.

Es por ello que también es muy importante de qué forma el estudiante ha desarrollado su lengua natal en el hogar. Con sólo apreciar cuáles son los términos que utiliza, ya podemos tener una idea de la cultura en la que convive el estudiante. Las palabras son ideales para establecer qué nivel de conocimientos tiene, cuál es su situación económico-social y la conducta a la que siempre responde.

Si se está trabajando para aprender un nuevo idioma, entonces, es necesario que en la escuela los alumnos se comprometan a utilizar nuevos hábitos de estudio y dejar a un lado todos los aspectos negativos que aprendieron en el hogar. Por más que piensen que no son importantes, tienen que adecuarse a las recomendaciones dictadas por el profesor, ya que estas ayudarán en el desarrollo del curso.

Es en el aula de clases donde el estudiante se puede ver perjudicado o beneficiado. Claro que todo depende de las decisiones que tome. Si queremos que se cumpla lo segundo, entonces, tiene que estar dispuesto a seguir las destrezas de sus otros compañeros, aquellas habilidades que quizá en un momento envidiaron, pero que son perfectas para ir mejorando el dominio de ese idioma extranjero.

Todo depende del interés de los alumnos y de lo muy comprometidos que se encuentren para adaptarse a un nuevo ambiente, como es la enseñanza de un idioma totalmente diferente al que hablan. Es por ello que la relación con los compañeros de la clase es fundamental en este aspecto. En muchas ocasiones pueden convertirse en los mejores consejeros a la hora de afrontar las evaluaciones más intensas.

A medida que las clases avancen, tiene que existir una mayor comunicación e interacción entre todos los integrantes del curso. Es lógico que todos no te van a caer bien, pero si eso ocurre, por lo menos tienes que hacer el esfuerzo de llevarte bien a la hora de desarrollar las actividades o los ejercicios más importantes. Y, si en el grupo no existe ningún tipo de problema, entonces, se conseguirán mejores resultados.

Los profesores también tienen que saber coordinar adecuadamente con el grupo y planificar diferentes actividades en las que se muestren que siempre aprenden mejor cuando todos se apoyan mutuamente. Todo esto debe cumplirse en caso de que la cultura de los estudiantes en cuanto al idioma no sea de la mejor, pero mientras ocurra lo contrario, los alumnos tienen que traer al aula de idiomas esos hábitos y comportamientos que ayudarán a mejorar su aprendizaje.

Los padres también tienen que ser conscientes de la cultura que formaron en su hogar. Si no fue la mejor, entonces, apoyar a sus hijos en lo que emprendan, para así lograr los objetivos que se anhelan.