Cuando Frank decidió viajar a Sudamérica nunca imaginó que tantas cosas le iban a suceder. Su viaje, según sus cálculos, duraría tan solo un mes aproximadamente. En sí, los países que planeaba visitar eran cuatro. Colombia, Perú, Argentina y Brasil. En ese orden. Cuando llegó a Colombia, no tuvo ningún problema con el español ya que él ya lo había estudiado cuando estudió su carrera universitaria en Munich, su ciudad natal.

Lo que más le llamó la atención de su estancia en tierras colombinas fue el peculiar estilo que tienen para hablar el español. A lo largo de los cinco días que estuvo en su capital, Bogota, disfrutó de todas las opciones que esta le brinda a los turistas. En sí, la opción que disfrutó más fue la de los paseos por la ciudad. Gracias a esta pudo conocer mucho más de la cultura y de las costumbres colombianas. Cuando ya partía rumbo a Lima, en el aeropuerto conoció a un amigo que justo tenía la misma ruta que él. O sea, iba a viajar también rumbo a Lima, luego Buenos Aires y al final a Río de Janeiro. Su nuevo amigo era de nacionalidad francesa. Y estaba de viaje por toda Sudamérica durante el tiempo que duraran sus vacaciones.

Ambos, emprendieron entonces el viaje con destino a la capital del Perú. Cuando llegaron al aeropuerto, no tuvieron ninguna clase de contratiempo. Tanto Frank como Claude, su amigo francés, no tuvieron ningún problema en comunicarse. Para coincidencia ambos sabían manejar el español y además la lengua materna del otro. O sea, Frank también manejaba con fluidez el francés y Claude hacía lo mismo con el alemán. A los pocos días de su estancia en tierras peruanas, sintieron que esta experiencia iba a ser muy distinta a la que vivieron hace algunos días atrás en Colombia.

En Lima, notaron que el ritmo de vida era algo más acelerado aunque lo que más les sorprendió fue la calidez de su gente, así como los monumentos históricos que hay en el centro de la ciudad. Además, conocieron otras partes de la ciudad que no pensaron conocer debido a que su estancia en territorio peruano tan solo iba a durar apenas tres días. Sin embargo, ya han pasado cerca de tres semanas y aún no abandonan Lima. Los próximos destinos de su viaje tendrán que esperar.

En todo este tiempo han conocido a algunos limeños y poco a poco se están integrando al estilo y a la forma de pensar de las personas que viven en la capital peruana. Es más, tanto Frank como Claude, le están enseñando al hijo de un amigo que conocieron, el alemán y el francés. Claro está las nociones básicas de la lengua adecuadas a la edad del pequeño. Hasta el momento, según lo que me cuenta Frank, no saben cuando partirán de Lima. Lo único cierto es que su viaje a Buenos Aires tendrá que esperar un tiempo más. Y ni que decir con el de Río de Janeiro. Ese, ni ellos saben cuando lo harán.