En estos días la globalización además de unir a los diferentes pueblos y sus culturas a través de todos los medios de comunicación (televisión, radio, etc.), también permite la comunicación rápida entre las personas que viviendo en las mismas zonas geográficas se comunican de manera rápida y efectiva a través de
la Internet. Por esto, la más poderosa herramienta de la globalización: la red de redes, es una de las herramientas más eficaces de este sistema.

Por tanto, personas de todas partes de su ciudad pasan horas conectadas a
la Internet o específicamente, a cualquier mensajería instantánea con la finalidad de estar al tanto de cualquier evento entre sus compañeros de trabajo, amigos, familiares, entre otros. Por tanto, cuando estas personas hayan un tema en común, el cual deben de comunicar rápidamente, es usual encontrar ciertos ‘atajos’ dentro de estos chats que agilizan la comunicación. Así, estas frases abreviadas tienen mucho más vigencia (en el Chat) que las formales y todo debido a que la abreviación del idioma que tiene que ver con la economía lingüística es una de las reglas básicas para cualquier comunicación real.

Así, la economía lingüística es un aspecto bastante relevante dentro de la enseñanza de una lengua. Por ejemplo si usted quiere enseñarles a sus alumnos cómo se pide la ubicación de los servicios higiénicos, podría escoger frases como: “¿Dónde queda el baño?” o ¿me podría decir dónde está el baño?” o “¿dígame donde está el baño, por favor?”. Estas frases son las más usuales, y en cierta medida cumplen con los estándares del aprendizaje de cualquier lengua, es decir: son formales, están bien estructuradas y son comprensibles para cualquier hispano hablante. Sin embargo, todas estas podrían resumirse en una mucho más sintética: “¿el baño?”, la cual contiene la misma información que las anteriores y es igual de entendible para su interlocutor. Sin embargo, existe una particularidad con esta última: es económica. Lo que significa que las personas preferirán usarla con muchas más frecuencia que las anteriores.

Lo mismo sucede con el Chat. Personas de todo el mundo prefieren cancelar sus habilidades gramaticales en busca de la economía del lenguaje. Por esto, encontrar frases como: “ola q haces?” (Hola, ¿qué haces?) o “ya pes, no c ond sta” (Ya pues, no sé dónde está)o “no tngo na q ver en eso” (No tengo nada que ver en eso) son bastante comunes en este medio electrónico.

Así, una vez más, podemos comprobar cómo las diferentes lenguas están sujetas a cambios bruscos (como en este caso) o también a cambios progresivos (como en el caso del latín que dio paso, a través de más de un siglo, a las diferentes lenguas romances como el español, el portugués, el francés, entre otras); pero sobre todo, es importante notar que estos cambios que se dan en el ambiente coloquial son los que llevan la batuta en el momento de la transformación del idioma (ya que es bien sabido que las lenguas, en tanto se mantengan de manera culta, no ofrecen cambios en su estructura y por lo tanto caen en desuso).