Wed 10 Oct 2007
Una opción más que tiene los estudiantes al momento de aprender el francés es hacerlo en las vacaciones. Durante este período, se debe aprovechar el tiempo libre que tengan los estudiantes para que de esta forma puedan aprender o perfeccionar su manejo del francés. En sí, estos programas están orientados para muchachos que tengan entre los trece y diecisiete años de edad. Pueden ser muchachos del país en el cual este ubicado el instituto o también jóvenes extranjeros que provengan de cualquier lugar del mundo. Lo que se busca es que los estudiantes puedan desarrollar sus habilidades y superar sus deficiencias, para que así se pueda lograr cumplir el objetivo de utilizar el francés como medio de comunicación cotidiano.
Asimismo, cabe mencionar que las clases se realizan de acuerdo al horario que escojan los estudiantes. Sin embargo, el mayor número de estos se encuentra en el turno mañana. El número de alumnos por clases es limitado y tan solo se aceptan en promedio quince. Otro factor que también influye mucho en el desenvolvimiento y en el desarrollo que puedan tener los alumnos es el que tiene que ver con el nivel que cada uno de estos pueda llegar a tener. Es decir, si parte desde el nivel básico para posteriormente ir escalando posiciones hasta llegar al nivel avanzado. En cada uno de estos niveles lo que más importa es la interacción que se pueda llegar a dar entre los docentes y los jóvenes. Este aspecto es fundamental para consolidar la motivación y la confianza de los muchachos al momento de aprender el francés.
De otro lado, se puede decir que los profesores encargados de dictar estos cursos de verano se encuentran altamente capacitados para llevar a cabo una tarea educativa basada en el dinamismo y el entretenimiento. Lo ideal es que la conexión entre el profesor y los alumnos funcione para que el primero deje de ser visto como alguien que represente la autoridad y pase a ser considerado como un compañero más de la clase. Las técnicas que los profesores manejan están orientadas hacia los diálogos y las conversaciones que fomenten la comunicación en francés.
Por último, los muchachos que siguen esta clase de cursos de verano no solo llegan a aprender el francés sino que también lo pueden poner en práctica en diversas actividades grupales y culturales. Algunas de estas actividades que se pueden realizar están relacionadas al conocimiento de la historia y de las costumbres de los países en donde se utiliza el francés como lengua materna. Bajo esta perspectiva de aprendizaje, los alumnos podrán no solo conocer al francés desde un punto de vista meramente idiomático, sino que también podrán razonar y comprender la idiosincrasia de sus habitantes. Lo ideal en estas clases de verano es que se reafirme el interés de los estudiantes por todo lo que se relacione a la lengua francesa. Por esta razón, no escatiman esfuerzos en proporcionar un material didáctico que se adecue a estas necesidades. Entre las principales herramientas que cuentan los institutos para poder desarrollar esta labor encontramos el empleo constante de la Internet y de los materiales audiovisuales. Es decir, de las películas y de las canciones. Si se llegan a cumplir todos estos objetivos, los muchachos que sigan estos cursos de francés podrán aprender las nociones básicas de esta lengua y tendrán la posibilidad de comunicarse con francoparlantes sin ningún problema. Es por este motivo, la importancia que tienen estos cursos de verano.