Aprender para los niños resulta mucho más sencillo que para los adultos, los primeros años de vida son precisos para absorber como esponja toda la información con que sea bombardeado el infante. El aprender un idioma desde temprana edad puede convertirse en una decisión apropiada por parte de los padres, seguramente los niños, cuando ya sean grandes, se lo agradecerán.
Y se lo agradecerán por varias razones. Primero, porque aprenderlos a pronta edad no significa ni un sacrificio ni la demanda de mucho esfuerzo para un niño, sino todo lo contrario, aprender un idioma puede ser una manera divertida y útil de entretenerse (para eso es fundamental el lugar donde lo aprenda, las metodologías y herramientas que se utilice para lograr un aprendizaje sencillo y divertido), puede significar también una manera productiva de pasar el tiempo, de mantener entretenido y ocupado a un niño, especialmente para aquellos que son extremadamente activos. Descargar las energías en una actividad tan novedosa como el aprendizaje de un nuevo idioma, seguramente mantendrá al niño bastante interesado.
Los niños tienen mucha facilidad para aprender, y el aprender u idioma no es la excepción para esa facilidad que tienen. La metodología para su aprendizaje ciertamente es distinta a la de un joven o un adulto. Lleva más tiempo, es un proceso más lento pero muy efectivo. Se le enseña el nuevo idioma mediante juegos interactivos, videos, musicales y todo a aquello con lo que un niño este relacionado. El proceso de aprendizaje es el mismo que para un adulto, se inicia por reconocer palabras sueltas, objetos de uso diario y luego se empieza a introducir al niño ene le nuevo idioma mediante frases de uso cotidiano, como de saludo o de despedida. Mientras que los recursos para el aprendizaje resulten divertidos y logren hacer que el niño sienta que en realidad lo que hace es divertirse, el aprendizaje estará asegurado.
Si el idioma inglés es enseñado desde muy pequeño, el aprendizaje será mucho más fácil, pues el niño aprehenderá el idioma extranjero con la misma facilidad con la que va aprendiendo su leguaje natural. Existe el caso de muchas personas cuyos padres eran de distintos países, quizás uno latino y el otro americano, razón por la que desde pequeños fueron acostumbrados a comunicarse con ambos idiomas. Lo que se logró es que el niño hable correctamente ambos idiomas, sin necesidad de algún estudio o supervisión profesional, lo hizo naturalmente. Si no es el caso de tener padres o familiares que hablen otro idioma, el aprendizaje por intermedio de la enseñanza profesional también es tullí y eficaz a esa edad, pues lleva el mismo proceso, acostumbrar a l niño a utilizar ambos idiomas.
Lo que si es importante de resaltar, es la práctica constante de lo aprendido, a un niño no se le puede obligar a repasar la lección y practicar la clase, sino que se le debe invitar a repetir lo que aprende de manera divertida y familiar, que no lo tome como algo a lo que se le obliga, sino como algo divertido y curiosos. Mientras más curiosidad tenga por aprender, mayor será la atención que el niño le ponga al proceso de aprendizaje.
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En principio, los estudiantes deben de saber que aprender un nuevo idioma no es una labor imposible, sino que todo depende de ellos mismos y del compromiso que adquieran con el curso. La primera clase es el día clave para que los alumnos se sientan seguros del estudio que van a comenzar y, aunque siempre existan las situaciones complicadas, no tienen que desanimarse, sino aprender a enfrentar nuevos desafíos.
Ese es un primer factor, el estado del ánimo del alumno al comenzar ese aprendizaje. Desde luego tienen que empezar de buen ánimo y, para ello, es importante la labor que cumple el centro o la escuela de idiomas. No simplemente tiene que ser la institución intermediaria entre los alumnos y las clases, sino que los primeros deben apreciar que existe un interés por ellos y hay una participación activa.
Es decir, la institución, además de ocuparse de los asuntos administrativos, debe trabajar para que los estudiantes se identifiquen con su centro de estudios. De esa manera se genera una mayor relación y la suficiente confianza para despejar inquietudes en cualquier momento. Es por ello que las autoridades educativas no deben estar alejadas del entorno académico, sino mostrarse dispuestas a colaborar con los estudiantes.
Asimismo, los profesores también cumplen un papel fundamental en esta tarea. No importa la edad de los estudiantes que le asignaron, desde el primer día de clases tienen que mostrarse más que profesores, ofrecer su amistad. Mientras exista una mayor confianza con los estudiantes, el trabajo se podrá desarrollar de una mejor manera y, así, cumplir con cada uno de los objetivos.
Esa confianza principalmente tiene que apreciarse a la hora del aprendizaje. Es decir, cuando los alumnos no entiendan un tema en especial, conversar con el profesor sobre ese asunto y darle a conocer el problema. Igualmente, los profesores tienen que ir conociendo a sus estudiantes y estar dispuestos a ayudarlos en cualquier circunstancia. Por más que ellos no hayan expresado sus problemas.
El profesor, además de enseñar; muchas veces tiene que ser amigo, padre, hermano, etc. Entender que el buen ánimo no se expresa en todas las clases y, por ello, sus estudiantes en algún momento bajarán en su rendimiento académico. El profesor prácticamente constituye el elemento principal en la enseñanza de ese nuevo idioma. Por lo mismo, su preparación tiene que ser la adecuada y de primer nivel.
Además de la labor del centro o la escuela de idiomas y el profesor, es muy importante la motivación que tengan los estudiantes. Provenga de ellos mismos, de su entorno familiar, académico o laboral; cuando existe una correcta motivación y el apoyo necesario, por más que los problemas se presenten, los alumnos seguirán estudiando y esforzándose a fin de conseguir desenvolverse en un nuevo idioma.
En sí, sabemos que todos estos factores no se presentan en los estudiantes de idiomas. Cada uno tiene que afrontar situaciones diferentes y, muchas veces, los problemas son mayores a las buenas noticias. Por lo mismo, deben estar seguros de lo que quieren aprender y llevar esa seguridad en todo momento, así, nada ni nadie podrá derrumbar sus objetivos.