June 2007


¿Un lenguaje se adquiere o se aprende? Si piensa un poco sobre la lengua española que habla y trata de acordarse en qué momento pensó y dijo algo, probablemente esto sea todo un reto. Casi nadie recuerda en qué momento dijo la primera palabra o más aún la primera sílaba (que probablemente haya evocado una palabra pero que sólo llego a ser una diminuta silaba). Esto se debe a que usted no necesitó mayor esfuerzo que el entender a su madre u otros familiares cuando le hacían mimos por hablar con usted, era algo natural, intrínseco a su desarrollo. Todo esto significa que usted adquirió esta lengua pero no la aprendió.

Aprender quiere decir, hacer un esfuerzo mental que requiera práctica y muchas veces estudio para que la lengua en cuestión sea asimilada. En cambio, la adquisición de una lengua es una habilidad, un proceso subconsciente, y muchas veces las personas no nos damos cuenta que esta habilidad está poniendo en revolución a nuestro cerebro con el propósito más distinguible de los seres humanos: la comunicación.

Aprender tiene que ver con el conocimiento de una lengua o el conocimiento de esta a nivel formal. En tanto que cuando se aprende una lengua, hay un momento de reflexión sobre las estructuras sintagmáticas, la sintaxis y las frases idiomáticas; en la adquisición esto se da irreflexivamente, lo que también es muy positivo porque permite la fluidez de la lengua madre.

Por consiguiente, una persona adquiere una lengua materna pero aprende una segunda lengua. La lengua materna no requiere una tematización sobre ella en sí, no tiene que preocuparse por la forma en cómo la va a producir porque usted cuenta con estructuras semánticas para su entendimiento (es decir, sabe que su interlocutor, también hispanohablante, le va a entender a pesar que la gramática o uso no sean los correctos). Sin embargo, para hablar una segunda lengua hay que estar conscientes de que hay reglas para poder producirla lo que a su vez hace que el aprendiz en cuestión, necesite suficiente tiempo para hacer un proceso mental y así conseguir que la conversación será ‘normal’ (aunque rara vez se dispone de ese tiempo).

En conclusión, si usted está buscando aprender una nueva lengua, busque metodologías que hagan que este aprendizaje se parezca lo más posible a una adquisición del idioma. Sé que hay instituciones que utilizan, por ejemplo la ‘Hipótesis del input comprensible’ donde lo que se maneja en el aula de clase no son las clásicas pobres estructuras como “Hola, ¿Cómo estas?” o “Mi nombre es ….” o “Tengo x años”, sino que se le da al alumno un nivel ligeramente superior donde este es capaz de manejar la información que ha recibido porque hay un contexto de por medio (por ejemplo, el profesor le da al aprendiz una serie de dibujos o figuras que sean análogos a la frase que está oyendo).

Por esto, piense que una buena educación sobre el idioma que usted quiere aprender- adquirir es muy importante, dese un poco de tiempo para verificar cuáles son los métodos que mejor le convengan y esté tranquilo por su inversión en tal idioma.

Si usted quiere aprender un idioma, cualquiera que fuese, tendrá que analizar diversas opciones para poder adquirirlo. Una de estas con toda seguridad, será el examinar qué es lo más conveniente: ¿clases particulares o clases grupales?
Pues bien, en este blog veremos cuáles son las diferencias entre estudiar en cualquier centro de enseñanza especializada en idiomas y estudiar el mismo con un profesor particular. A continuación revisemos algunas

La motivación:
Usualmente la motivación para el estudio de un idioma es la premura por la que usted necesitará aprenderlo: un viaje de negocios, una visita a un pariente, un repentino viaje de placer o simplemente ampliar sus horizontes culturales. En cualquiera de los casos, usted debe haberse fijado un tiempo en el cual se sentirá seguro de manejar el idioma (sino a un nivel elevado, uno en el que no hará falta recurrir, abruptamente, a la guía de viajes, interrumpiendo conversaciones o diálogos). Por tanto verifique qué es lo que le promete la institución o el profesor particular en cuestión, es decir: cuáles son los beneficios que usted adquirirá en un número determinado de sesiones (destrezas orales o comunicativas, gramaticales, auditivas, etc.) y cuáles son los que usted realmente necesita con mayor rapidez.

El horario de las clases:
Como es sabido, los centros de enseñanza manejan horarios rígidos para el estudio de idiomas. Si bien hay muchos de estos y durante todo el día (hay horarios diarios e interdiarios); a veces uno no tiene las mismas actividades durante la semana, razón por la cual, la disponibilidad de su tiempo para tomar clases deberá ser más bien flexible.
Por esto, es indispensable que vea la diferencia de horarios entre una escuela de idiomas y el profesor particular. Este último tendrá mayor capacidad para atender sus dificultades de orden de tiempo.

El número de alumnos en el salón de clase:
Como ya se habrá dado cuenta este es un tema mayor. En las instituciones donde enseñan idiomas, los alumnos no bajan de 15 por aula (sería un milagro encontrar menor cantidad) y esto representa una clara desventaja para usted. Lo que un principiante, en el aprendizaje de cualquier lengua requiere, es la atención exclusiva del profesor no sólo para resolver los ejercicios gramaticales sino para vigilar la pronunciación, la fluidez y las frases de uso coloquial que usualmente (y debido a la traducción literal al idioma madre) se prestan a graves confusiones. En este aspecto, un profesor particular, será lo más apropiado para la enseñanza de cualquier idioma.

El gasto de su inversión
Como es bien sabido, los profesores particulares tienen tarifas bastante distintas a las de una escuela y además más altas. Sin embargo, si piensa en invertir a futuro en el idioma en cuestión (probablemente este sea para subir de puesto de trabajo o para cerrar algún negocio laboral), pues aprenderlo con un profesor particular no sería una pérdida de dinero, sino más bien sería visto como una inversión que sugiere el retorno de la misma a corto, mediano y largo plazo.

Así, con todas estas reflexiones sobre la diferencia entre ambas formas de estudio, podrá tener una mejor visión sobre lo que quiere adquirir. Si bien es cierto, algunas personas optan por estudiar en institutos de idiomas, algunas de ellas complementan sus horas de clase con profesores particulares que refuerzan y además verifican lo aprendido, en las aulas.

Seguramente usted al querer matricularse en algún instituto o escuela de idiomas, ha revisado alguna esquela del mismo y ha visto toda la información con respecto al idioma en sí, pero sobre todo debe de haber observado que en tales esquelas es bastante promisorio el hecho de incluir el factor cultural dentro de la enseñanza de dicha lengua.

Esto es un factor general en cualquiera de los centros de enseñanza de idiomas ya que enseñar la lengua de un país, es también enseñar parte de su cultura. Sin embargo, si bien la lengua y la cultura están unidas íntimamente, en la práctica es decir dentro del salón de clase, esta fusión no se ve. Lo que se da es un número de horas de gramática y un número de horas de cultura, o sea el aprendizaje de la lengua y el aprendizaje de la cultura del país en cuestión, están distribuidos de manera que ambos no se encuentren o fusionen y que el estudiante no halle la conexión debida y por ende la rápida mejora del idioma.

Sin embargo, no solo existe una escisión entre lengua y cultura, sino que la primera queda usualmente relegada a la segunda. Es usual encontrar, en estas esquelas, frases como “…No sólo se dan clases del idioma, sino también de la cultura relacionada con el país…” o “…Los profesores sólo deben de impartir clases de gramática, sino también la cultura de esa lengua…”

Pues bien, observar a la lengua en una categoría distinta a la de la cultura es no caer en la cuenta que ambas se sustentan, es decir se requieren una de la otra y no se pueden entender por separad (están asociadas). Por ejemplo, si una persona busca saber un idioma determinado, lo que está buscando es poder comunicarse a través de él, es decir que frente a momentos o situaciones reales, esta persona sepa responder con naturalidad y con el conocimiento propio de la cultura de ese país. Por ejemplo, si una persona que no habla español quiere aprender a saludar por la mañana, tarde o noche, no bastará con que aprenda a decir: “Buenos días”, “buenas tardes” y “buenas noches”; ya que estos saludos no se dan en todos los contextos coloquiales. Sin embargo, sería mucho más indicado que además de los anteriores, el aprendiz maneje saludos como “¡Hola, qué tal!” o ¡Qué haciendo! Es decir, además del idioma estándar deberá aprender lo propio (o cultural) de cada país.

Esta competencia lingüística hace que el estudiante maneje usos, costumbres, historia, geografías, entre otras, es decir lo que llamamos comúnmente, la cultura misma del país. La cultura es la información que atañe intrínsecamente a la lengua que se esta buscando aprender.

En consecuencia, la reivindicación de la adquisición de un lenguaje (es decir, el campo comunicativo), implica que el aspecto cultural sea revalorado. Así, una enseñanza de un idioma que tenga como objetivo de capacitar al aprendiz para ser competente lingüísticamente o comunicativamente, deberá darle un papel esencial al componente de la cultura, puesto que tal es indispensable, en mejores términos, indisociable de la competencia comunicativa.

La didáctica de enseñanza para adultos es bastante distinta que la de niños. Es bien sabido que las personas que desean aprender un idioma por lo menos ya tienen uno que ya manejan o al menos reconocen ciertas normas gramaticales en él.
Si usted está buscando alguna recomendación para enseñar a personas ya mayores, aquí le recomiendo seguir algunas reglas que no debe de pasar por alto.

Objetivos:Los objetivos que debe tener un profesor son básicamente dos:
1.- Brindar conocimiento teórico-prácticos sobre la enseñanza del idioma; y
2.- Favorecer a la reflexión crítica en aspectos claves en la enseñanza del mismo.

¿Qué contenidos deben de tener las clases?
Bueno, una recomendación es que las clases tengan aproximadamente 10 módulos o sesiones. Por cada diez módulos, el alumno deberá saber que ha cumplido o culminado una fase, es decir, con cada nivel el alumno debe darse cuenta que su calidad y manejo del idioma en cuestión ha mejorado o superado sus expectativas.
Por eso, usted desde la primera sesión, debe de manejar un enfoque participativo para toda la clase, ya que así usted podrá saber en qué nivel están cada uno de los participantes y además sabrá que estilo aprendizaje podrá utilizar. A veces, no todos los alumnos vienen con el mismo nivel sobre el idioma: algunos conocimientos previos y otros simplemente no saben nada sobre él.

La metodología
1.- La metodología a seguir debe ser básicamente participativa y práctica, con fases de trabajo que sean grupales y también individuales.
2.-Los alumnos deben de contar con un material impreso, el cual usted debe de exigir que se lea previo al uso del material en el aula, de tal manera que el comentario de los textos y la corrección de las tareas sea realizada en clase, de manera grupal.
3.- De ser posible, envíe uso el correo electrónico con sus alumnos (mándeles tareas o simplemente saludos), por esto, recomiende revisar dicho medio antes de cada clase (tal vez unos días antes). El uso de esta tecnología ayuda a que los estudiantes se sientan más cercanos a usted al mismo tiempo que demuestra su preocupación específica por cada uno.
4.- La duración de las clases deberá tener aproximadamente entre una hora y media a dos. En el caso de que sean dos horas, estas deberán tener un descanso de 15 o 20 minutos a la mitad de la clase para evitar la fatiga de los estudiantes y también las interrupciones por ir a los servicios (lo que podría distraerlo del tema en cuestión).

Como se podrá dar cuenta, estas son algunas recomendaciones que debe de seguir si está pensando en enseñar idiomas. Sin embargo, estas no sólo son válidas para enseñar en algún instituto o centro de enseñanza sino también para hacerlo de manera particular, es decir si usted maneja con muy buen nivel una lengua extranjera y está pensando en dar clases particulares, pues estas sugerencias le vendrían bien para empezar su propio negocio de idiomas desde la comodidad de su hogar.

Una gran pregunta para los padres que viven en Estados Unidos, Reino Unido o Australia o simplemente en cualquier país de habla inglesa, es saber cómo enseñarles a sus hijos la lengua que ellos manejan (en este caso el castellano). Pues bien, para adquirir un lenguaje, los psicólogos y lingüistas del mundo, plantean al menos cuatro tipo de teorías en torno a la adquisición de este. Veamos a continuación con conceptos, detalles y ejemplos, qué situaciones son indispensables para que los futuros hablantes manejen un buen código lingüístico y qué puede hacer usted para estimularlos:

La teoría conductista:
El psicólogo norteamericano BF. Skinner es el padre de esta teoría, la cual propone un modelo que condiciona el proceso para el aprendizaje, logrando así que una respuesta llegue a ser la más frecuente. Este psicólogo probó esta teoría amaestrando animales y así, terminó por concluir que podría alcanzar los mismos resultados con seres humanos mediante el estimulo: respuesta-recompensa.
En el área lingüística, Skinner comprobó que los niños adquieren la lengua por medio de un proceso que adapta sus estímulos los cuales provienen de la repetición y corrección de los adultos. Esto quiere decir que hay una especie de continua imitación donde el niño asocia determinadas palabras a objetos, situaciones o acciones. Así, el niño se apropia de hábitos o respuestas aprendidas, interiorizando (memorizando) lo que el adulto le proporciona para poder satisfacer una necesidad a un estímulo en particular, como por ejemplo, sentir hambre, sentir dolor, querer algún objeto, etc.
Para aprender el vocabulario y la gramática, ambos se logran por condicionamiento. Es decir, el adulto recompensa al niño por la vocalización correcta de enunciados gramaticales, las nuevas palabras y la formulación de preguntas y respuestas; pero también se puede castigar cualquier forma de lenguaje incorrecto.
Entonces, para esta teoría lo más importante no es la situación lingüística en sí. Además, tampoco explica cómo es que se adquiere la gramática. Sobre todo, esta teoría se centra en el ámbito extralingüístico y hace del ambiente el elemento fundamental como mediador del aprendizaje.

La teoría innatista:
Esta teoría fue exuesta por Noam Chomsky, la cual propone que las personas poseemos un dispositivo de adquisición del lenguaje (LAD) el cual el cerebro programa para poder analizar el momento comunicativo que se escucha y descifrar las reglas. Este lingüista piensa que hay en todo niño una predisposición para poder aprender la lengua, lo cual no podría darse explicado por el medio exterior ya que la distribución de la lengua esta determinada por órdenes lingüísticos especificos que limitan su adquisición. Esto quiere decir, que el lenguaje es algo intrínseco de los seres humanos los cuales están biológicamente predispuestos a adquirirlo (es decir, las personas tienen un conjunto de facultades bie definidas -como la mente).
Lo importante de esta teoría es que Chomsky hace hincapié en el aspecto creador de la aptitud de los seres humanos quienes a partir de estructuras finitas (artículos, verbos, sustantivos, adjetivos, etc.) pueden producir o crear un número de oraciones infinitas.

La teoría cognitiva:
Esta teoría fue impulsada por el psicólogo Jean Piaget, quien sostiene que en medida que desarrollemos nuestra inteligencia podremos desarrollar el lenguaje. Pensamiento y lenguaje evolucionan por ramas distintas ya que para este psicólogo, la inteligencia empieza con el nacimiento (es decir, inclusive antes de que el bebe hable), por lo cual, el niño empieza hablar en la medida que el desarrollo de su inteligencia también avance.
Según Piaget, es el pensamiento (la inteligencia) el que posibilita el lenguaje, lo cual quiere decir que cuando nace el ser humano no posee lenguaje sino que lo va adquiriendo conforme avance su inteligencia.
Para que el niño alcance un buen desarrollo de su mente, es muy importante que desde su nacimiento se le estimule y así avance en diferentes etapas progresivas de su desarrollo cognitivo. Las etapas son:
- Etapa sensorio-motriz: desde los 0 meses hasta los 2 años,
- Etapa preoperacional: desde los 2 años hasta los 6.
- Etapa de operaciones concretas: desde los 7 hasta los 11
- Etapa de operaciones formales: desde los 12 años en adelante.

Además, Piaget habla de dos etapas del lenguaje: la prelingüística y la lingüística

La teoría interaccionista:
Esta teoría fue propuesta por Jerome Bruner quien junta la teoría de Piaget con la de Vigotsky.
Vigotsky es el teórico del constructivismo social. Esta teoría se basa en la actividad mental, la cual está estrechamente relacionada al concepto de lo social, dándose así una interrelación íntima entre los procesos de la mente y la mediación del contexto sociocultural.
El psicólogo norteamericano Bruner sostiene que el niño está en constante transformación. Su desarrollo está determinado por varios estímulos y también por elementos culturales como sus padres, profesores, amigos y demás personas que son parte de su medio ambiente. Es decir, el niño está en contacto con un número de situaciones (o experiencias) que le permiten poseer conocimientos ya antes vistos.
Así, Bruner habla de que son cinco los factores lingüísticos que de todas maneras inciden en el desarrollo de su intelecto:
- Las palabras que sirven a manera de invitaciones para la formación de conceptos (se le estimula al niño a describir sus significados)
- El diálogo entre los adultos y el niño, el cual es importante ya que orienta , motiva y estimula la participación
- La escuela como lugar donde se generan experiencias y conocimientos.
- Los conceptos científicos que se elaboran en una cultura y se transmiten a través del verbo.
- La aparición del conflicto (o problema) entre estos modelos de representación podría también manifestarse como fuente de desarrollo intelectual. De no resolverse, no habría desarrollo intelectual.

Estas son las cuatro teorías científicas planteadas sobre cómo los seres humanos adquirimos el lenguaje. Es decir una lengua materna. Cualquiera de estas (o sus combinaciones), le podría ayudar a usted a dilucidar, un poco, cómo es que su hijo o usted mismo adquirió la lengua que habla (acaso el español). Hay países como en Suiza donde los niños tienen hasta tres lenguas maternas: ingles, francés, y un dialecto de la misma Suiza; y sin ir muy lejos, los niños latinoamericanos nacidos en la puna (en los fríos andes) aprenden a manejarse perfectamente entre el quechua y el español y muchas veces, aprenden hasta dos lenguas más como el inglés y francés. ¿Inteligencia?, ¿condicionamiento?, ¿predisposición?, ¿el medio ambiente? o ¿simplemente necesidad? ¡Decida usted!